Hombre en el aire

Del pensamiento a la acción

La vida se vuelve muy simple cuando te das cuenta de que todo lo que tienes que hacer es decidir qué hacer con el tiempo que se te ha concedido, porque no puedes decidir cuánto tiempo te queda. Aristóteles creía que, para tener una buena vida, debías tener clara la respuesta a dos preguntas: ¿qué estás haciendo? y ¿por qué lo haces?

Pero esas respuestas no aparecen en silencio ni en pausa. La claridad no se obtiene pensando, sino avanzando, intentándolo y adaptándote sobre la marcha.

Para avanzar, necesitas entender cómo funciona tu energía. La fuerza de voluntad es el combustible que impulsa la acción para lograr lo que deseas. En la mañana, busca pasar del pensamiento a la acción lo antes posible, porque tu voluntad es limitada y finita; se agota, independientemente de la actividad que realices.

Muchas veces no es la falta de capacidad lo que te detiene, sino el miedo. Si no tuvieras tanto miedo de lo que los demás piensan, ¿qué es lo que harías?, ¿qué es lo que dirías?, ¿qué es lo que en verdad te hace feliz? ¿Cuáles son las cosas que escondes de ti mismo? ¿Qué emociones son las que no estás preparado para sentir?

Recuerda que puedes vivir todas las vidas que quieras. Experimenta. Cuantas más vidas vivas, más te acercarás a la que realmente te gusta. Debes ser valiente para perseguir la vida que quieres vivir. Ve y haz algo que sea difícil. Puedes ganar, puedes perder; lo único seguro es que serás mejor.

Y tal vez ahí esté la clave: ser excepcional no debe ser el objetivo, sino el resultado accidental de vivir auténticamente, todos los días.

Deben pelear por buscar cada uno su voz, porque cuanto más tarde empiecen, menos probable es que la puedan hallar. Thoreau dijo: ‘Muchos viven en una muda desesperación’. No debemos resignarnos. Piénsenlo. John Keating (Robin Williams), La sociedad de los poetas muertos (1989)

La vida no es fácil, deja de intentar que lo sea. No esperes que sea justa, porque no lo es. Afróntala con amor en el corazón, no con resentimiento.

Ley de acumulación: Todo cuenta. No solo cuenta lo que tú quieres que cuente; todo cuenta.

Si lo que estás haciendo ahora no te está acercando a tus metas, probablemente te esté alejando. Debes hacer fácil evitar las cosas y las personas que no te ayudan a lograrlas, y difícil evitar las que sí te acercan a ellas. Se trata de fricción.

Si quieres facilitar algo, elimina la fricción. Si quieres dificultarlo, aumenta la fricción.

Y si tu plan es quedarte quieto, considera el precio de la inacción. Algunos creen que no pierden nada por no hacer nada, y sin darse cuenta viven los mismos seis meses una y otra vez. Desperdician su vida esperando el momento perfecto, cuando todo esté claro y alguien, o algo, les dé permiso para avanzar. Ese momento nunca llega.

Hombre levantando pesas.
Foto de Corey Young en Unsplash
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Jonathan González
Jonathan González