Antes de leer esta reflexión, te invito a leer con calma el Salmo 1 en tu Biblia; si no la tienes a mano, puedes leerlo aquí.
El Salmo 1 es un salmo de contraste. Deja plasmada la diferencia entre quien teme a Dios y quien no lo teme, aunque muchas veces parezca que no la hay. A simple vista, el justo y el injusto caminan el mismo suelo, enfrentan las mismas estaciones y viven bajo las mismas circunstancias. Pero el salmo insiste en que la diferencia existe, aunque no siempre sea inmediata ni visible.
Entonces os volveréis, y discerniréis la diferencia entre el justo y el malo, entre el que sirve a Dios y el que no le sirve. Malaquías 3:18 (RVR1960)
Una mente orientada
Sino que en la ley de Jehová está su delicia, Y en su ley medita de día y de noche. Salmo 1:2 (RVR1960)
Este verso no describe a alguien encendido espiritualmente, sino a alguien orientado. No habla de emoción, habla de dirección.
Estar lejos de Dios no siempre se nota como rebeldía; a veces se nota simplemente como distracción.
El deleite del que habla el salmo no es euforia espiritual. Es elección.
Es decidir qué ocupa tu mente cuando nada más te sostiene. Buscar a Dios empieza por dónde pones tu atención, no por lo que sientes.
Un árbol bien plantado
Será como árbol plantado junto a corrientes de aguas, Que da su fruto en su tiempo, Y su hoja no cae; Y todo lo que hace, prosperará. Salmo 1:3 (RVR1960)
Para el hombre justo, el salmista traza una imagen clara: lo compara con un árbol plantado junto a corrientes de aguas. No es un árbol silvestre, sino uno colocado a propósito, con raíces que alcanzan una fuente constante. No se define por la rapidez de su crecimiento ni por lo visible de sus frutos, sino por su ubicación.
Decid al justo que le irá bien, porque comerá de los frutos de sus manos. Isaías 3:10 (RVR1960)
Un camino que no se sostiene
No así los malos, Que son como el tamo que arrebata el viento. Salmo 1:4 (RVR1960)
El salmo también habla del camino de los malos. Sin peso ni permanencia. Su camino parece avanzar, pero no se sostiene.
No hay paz para los malos, dijo Jehová. Isaías 48:22 (RVR1960)








